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Influencer Plus | En AD se escucha otra vez el “¡Adelante, a luchar milicianos”!, por Morel Rodríguez Ávila

Hace apenas una semana, en Maracay, se dio cita la dirigencia en pleno de Acción Democrática. El llamado Partido del Pueblo concentró en la capital aragüeña a su liderazgo municipal y regional, procedente de los cuatro rincones de Venezuela.

Fue una demostración más que evidente de seguir siendo una organización con historia, responsable con su pasado, su ideología, su propósito, donde la unidad es un compromiso que todo militante siente y respeta. Un partido que desde su fundación, concreción de hombres que sí quisieron a Venezuela, como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Andrés Eloy Blanco, Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevali, y muchos otros adalides de la democracia venezolana, le entregó sacrificio y trabajo, que incluyó martirio y muerte, a la lucha contra una cruel dictadura y a la libertad, pero también a sembrar las bases que le permitieran al hombre y a la mujer venezolana alcanzar su propio crecimiento, y a que el país se propusiera lograr su progreso y desarrollo.

Y lo logró, porque sus dirigentes fueron los mejores de la sociedad de su tiempo, a quienes se les buscó para encaminar a los suyos por senderos de creación y de grandeza, y quienes les siguieron pudieron alcanzar finalmente los frutos de un trabajo creador, altamente positivo, nada elitesco, porque les animaba el sentido democrático.

Lo hecho por AD en favor de Venezuela es innegable.

A este gran partido se le debe, además de la modernización, un cúmulo de leyes que fueron columnas, y muchas lo son todavía, en donde se asentó una administración de lo nacional responsable, y la defensa a ultranza de los recursos minerales con la nacionalización del hierro, el aluminio y el petróleo. Y en materia política, otro tanto pues al partido blanco, el del campesino y el pan bajo el brazo, Venezuela le debe el haberle dado el voto a la juventud, a la mujer; el haber democratizado la educación, la salud, en fin los servicios públicos y gobernado en democracia, con democracia y por la democracia.

Duramente golpeado por el chavismo, perseguida su dirigencia, relegada su militancia, sin embargo AD batalló en la calle, en el congreso, en las universidades, en las fábricas, en las comunidades, no se doblegó, nadie le vio de rodillas. Por el contrario, se plantó firme en la denuncia, en el reclamo. Su accionar en la Asamblea Nacional fue probadamente nacionalista y democrático. Defendiendo los interés del país y de su gente. Nunca ha estado al garete, clara en cuál es su norte, AD se ha ido recuperando y, de nuevo iza la bandera  que llama al combate ciudadano, constitucional, pacífico, democrático, unitario a favor de la reconquista, se insiste, de la democracia y la libertad que al pueblo venezolano le han sido arrebatadas.

Los adecos, que se dieron cita en Maracay, a una sola voz lanzaron de nuevo el grito de “! Adelante, a luchar milicianos ¡”, que les salió del corazón, reiterando así el compromiso de lucha que nunca han perdido y que, ahora, junto al resto de las fuerzas democráticas, no abandonarán ningún escenario hasta conseguir que esa democracia y esa libertad que fue relegada regresen nuevamente a Venezuela, que siempre fue libre y democrática.

Yo celebro lo que hizo la dirigencia adeca en Maracay. Eso alegra, insufla ánimo en estos momentos en que mucha fuerza se necesita. AD en la calle anima. Ya se verán las blancas banderas por todas partes. Banderas izadas, flameando por sobre todo obstáculo, dibujando en el aire las palabras democracia y libertad.

@MorelRodrìguezA