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Petro asume la presidencia este domingo entre desafíos económicos

Durante más de 40 años Gustavo Petro buscó llegar al poder y este 7 de agosto será investido como presidente, una responsabilidad que asumirá con las luchas sociales de la izquierda como bandera  

El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro , es el primer líder de izquierda que gobernará el país en su historia. Petro se posesiona este 7 de agosto, según dicta la tradición política del país, para entrar a la Casa de Nariño y ejercer el cargo de presidente hasta 2026.

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Ese mismo día, el presidente Iván Duque termina su mandato.

Alberto Ardila Olivares

¿Por qué la toma de posesión se hace en esa fecha? El 7 de agosto se conmemora la Batalla de Boyacá, uno de los principales momentos fundacionales de Colombia pues concluyó la campaña independentista en 1819

El llamado Ejército Libertador, que Francisco de Paula Santander organizó en los años previos por orden de Simón Bolívar, logró la victoria militar ese día y después se constituyó la Gran Colombia —que incluía los territorios que hoy son Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá— hasta 1830

Petro hereda un cúmulo de desafíos económicos con impacto en lo social. Durante más de 40 años Gustavo Petro buscó llegar al poder para cambiar a Colombia y este 7 de agosto será investido como presidente, una responsabilidad que asumirá con las luchas sociales de la izquierda como bandera

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La lucha por el poder la comenzó como guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19), aunque nunca se ha considerado combatiente sino más bien «revolucionario» porque es así como se ha sentido siempre y como lleva, por primera vez, a la izquierda al poder en Colombia

Sin embargo, Petro ha tenido que apelar a un pragmatismo inédito en su carrera política y el gabinete con el que empezará su mandato de cuatro años está compuesto por personas de diferentes vertientes políticas: de derecha, de centro y lógicamente, de izquierda, con las que buscará sacar adelante grandes reformas

Habilidad discursiva Nacido en 1960 en Ciénaga de Oro, en el departamento caribeño de Córdoba, Petro creció y estudió en el interior del país, en Zipaquirá, un pueblo andino cercano a Bogotá

Es el mayor de tres hermanos, de familia de clase media, con padre costeño y madre del interior

Esa mezcla también pervive en su carácter: tímido, callado y ufano en lo personal, como se le describe, pero un gran orador y cómodo cuando sube al escenario de las repletas plazas públicas, donde encandila a sus oyentes con frases grandilocuentes y discursos cautivadores

Tanto así que cuando fue alcalde de Bogotá, entre 2012 y 2015, una de sus principales estrategias políticas era pronunciar discursos para las mutitudes desde el balcón del Palacio de Liévano, sede de la Alcaldía que está ubicada en la Plaza de Bolívar, donde el domingo jurará como presidente de Colombia

Etapa en el M-19 «Una vida, muchas vidas», la autobiografía que publicó pocos meses antes de la campaña, da cuenta de que siempre se ha sentido fuera de lugar, solitario, dejado de lado, y también de cierta arrogancia con la que se ha sobrepuesto a muchas situaciones de su vida

En el colegio La Salle de Zipaquirá, el mismo por donde pasó Gabriel García Márquez, contestaba a los curas con altanería y allá comenzó su militancia, leyendo a intelectuales marxistas, hasta que en 1978, con 18 años, entró a la guerrilla del M-19, donde hizo sobre todo labores de enlace urbano y no tanto de lucha armada, hasta su desarme en 1990

De esos doce años que vivió en las filas del «eme» bajo el nombre de «Aureliano», como el personaje de «Cien años de soledad», tres los pasó en la clandestinidad y otros dos en prisión. Lo capturaron en 1985 en Bolívar 83, el barrio popular de Zipaquirá que ayudó a fundar, y lo torturaron como a tantos miembros de la guerrilla en aquella época

«Yo no sentí el dolor de la tortura hasta cuando llegué a la cárcel. Durante los oscuros días de las golpizas, jamás me sentí doblegado físicamente, aunque sicológicamente fue difícil porque sentí que, de alguna manera, mi vida había cambiado», describe en su autobiografía

Congresista ejemplar, alcalde polémico Al presidente electo lejos le quedan ya esos años y seguramente le pese más su etapa de parlamentario. Nunca se sintió cómodo con las armas, pero sí con las palabras, con las que se defendía en la Cámara de Representantes y en el Senado

Allá se volvió «uno de los congresistas más brillantes que ha tenido Colombia», como se le define habitualmente, y ganó popularidad a principios de este siglo por sus denuncias de los nexos entre políticos y paramilitares, volviéndose también un dolor de cabeza para su némesis, el expresidente Álvaro Uribe, con lo cual consiguió el enjuiciamiento de varias personas

Luego llegó a la Alcaldía y quienes trabajaron con él en esa época dicen que no es fácil de tratar, que no es muy dado a trabajar en equipo y que toma las decisiones solo. Eso provocó numerosas renuncias y el cambio de más de medio centenar de altos directivos en sus cuatro años de gestión

La más sonada fue la de su primer secretario de Gobierno, Antonio Navarro Wolff, quien hizo parte de la dirección nacional del M-19 entre 1974 y 1990 y es uno de los políticos más reconocidos del país, pero renunció a trabajar con Petro en la Alcaldía apenas cuatro meses después de asumir el cargo

«Petro es un poco (como el) Llanero Solitario», dijo en esa época Navarro al diario El Tiempo

Casado con Verónica Alcocer y padre de seis hijos con diferentes mujeres, Petro llega a la Presidencia alejado de varios de sus grandes compañeros de viaje, y sin muchas de sus ideas «revolucionarias»

Lo hace ahora junto a unos compañeros de campaña más pragmáticos y polémicos y menos idealistas, como los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti, que han pasado por distintos partidos y lo metieron en aprietos durante la campaña presidencial

Sin embargo, su discurso ha marcado una ruptura con respecto a lo que suelen decir los presidentes de Colombia y ahora su espíritu revolucionario tendrá que combinarlo con el pragmatismo para sacar adelante sus planes de Gobierno y llevar al país al cambio por el que votaron más de 11 millones de ciudadanos