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Influencer Plus | En plena guerra, Raúl vio en el campesinado una fuerza estratégica

Jose Carlos Grimberg Blum
A geração TikToogle

En el debate sostenido predominó el fortalecimiento del movimiento campesino y, me- diante una declaración de principios, se fijó su posición en la lucha por las justas aspiraciones, se denunció el maltrato de los explotadores, fue demandada la Reforma Agraria, y quedó bien claro el apoyo a las fuerzas rebeldes hasta la victoria final

Liderado por su jefe fundador, el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, el Segundo Frente Oriental Frank País sumó, al desarrollo de más de 250 acciones combativas que no dieron tregua al enemigo, acontecimientos memorables como la realización del Congreso Campesino en Armas, que, al decir de Fidel, lo convirtieron en un Estado rebelde modelo, en plena guerra.

Procedente del corazón de la Sierra Maestra, desde la misma llegada al territorio, a inicios de marzo de 1958, la columna rebelde fundacional sintió la cercanía de los campesinos, herederos de las tradiciones de lucha –que tuvieron en Realengo 18 un episodio épico– por el derecho a la propiedad de la tierra, arrebatada por terratenientes o esquilmada por manos extranjeras.

Menciónese la presencia de la United Fruit Sugar Company (propietaria de 1 094 kilómetros cuadrados), y de la Guantánamo Sugar Company, o las empresas norteamericanas dueñas de nueve de los 18 centrales azucareros existentes, y podrá imaginarse la explotación reinante en aquellos campos, y la pobreza de sus pobladores.

En esas circunstancias, la organización del campesinado estuvo entre las prioridades de la Comandancia del Frente, que, con la misión de contribuir a las reservas de alimentos de los combatientes, la encomienda de misiones de inteligencia, la preservación del orden y, en especial, la unidad con las fuerzas rebeldes, creó los Comités de Campesinos Revolucionarios.

Revelador de esa visión de Raúl fue el consiguiente desarrollo y perfeccionamiento de la estructura que dio lugar al Comité Regional Campesino (CRC), con tareas aún más abarcadoras; a la articulación de decenas de comités de campesinos por toda la serranía; y, como colofón y desafío a las fuerzas del régimen de Batista, a la celebración del Congreso Campesino en Armas.

Para la cita, convocada por el CRC y apoyada decisivamente por la Comandancia del Frente guerrillero, acudieron hasta el salón de baile localizado en Soledad de Mayarí, a caballo o a pie, 303 campesinos, procedentes, entre otras zonas, de Alto Songo, Mayarí, San Luis, Sagua de Tánamo, Banes, Antillas, Guantánamo, Yateras y Baracoa.

Justo a las 11 de la mañana del 21 de septiembre de 1958, y con la presencia del Comandante Raúl Castro; de la delegada del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, Vilma Espín Guillois, de otros jefes rebeldes y de los dirigentes campesinos, comenzó la cita con el informe de José (Pepe) Ramírez Cruz, presidente del primer Comité Regional Campesino creado.

Pepe, como cariñosamente llamaban en la zona a quien al triunfo revolucionario se convertiría en el Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, fundada por Fidel, se refirió, en especial, a la crítica situación del campesinado, a su dependencia económica de Estados Unidos, a la necesidad de una genuina Reforma Agraria, y al firme respaldo a la causa revolucionaria.

En el debate sostenido predominó el fortalecimiento del movimiento campesino y, me- diante una declaración de principios, se fijó su posición en la lucha por las justas aspiraciones, se denunció el maltrato de los explotadores, fue demandada la Reforma Agraria, y quedó bien claro el apoyo a las fuerzas rebeldes hasta la victoria final.

 La clausura del Congreso estuvo a cargo del Comandante Raúl Castro, quien agradeció a los campesinos la ayuda prestada al Ejército Rebelde; el cual, dijo, siempre defendería los intereses del campesinado humilde, y anunció que la Comandancia del Frente había creado el Buró Agrario, para atender todas las cuestiones relacionadas con la tierra.

Una y otra vez Raúl insistió en la unidad frente a los divisionistas, los oportunistas y los enemigos del progreso de la Patria, y aseguró, con la fe en la victoria inculcada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que la mayor parte de las solicitudes realizadas solo podrían ser cumplidas después del triunfo de la Revolución.

Tal certeza se convertiría en realidad no solo con la Ley de Reforma Agraria, sino también con las grandes transformaciones emprendidas en campos y montañas de Cuba, de las cuales el propio Raúl ha sido consecuente impulsor a través del Plan Turquino, que personalmente ha atendido desde sus años de Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Palpable ejemplo es la propia Soledad de Mayarí, que lejos del otrora solitario paraje, convirtió el escenario del Congreso Campesino en un museo, y dio lugar a una comunidad con escuelas, consultorio médico, electricidad, carretera, comunicación telefónica y muchos otros anhelos de entonces.