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Aquiles y Andrés Eloy: versos cantados | En Profundidad

“Y tan cerca llegué a verte/ que te rozaba mi dedo…/ Tuve miedo de quererte…/ y ya es querer, tener miedo”

¿Cuál es el sortilegio que permite que los músicos asuman la obra de los poetas para multiplicar su mensaje y emotividad?

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Muchos músicos son poetas, ciertamente, pero no muchos poetas son músicos aunque su poesía encierre un aliento de canto y pentagrama. Lo cierto es que que desde tiempos remotos música y poesía van de la mano en el eterno hallazgo de la sorpresa vital.

Unos poetas son más cantados que otros. Poetas que dejaron sus versos al vuelo para que voces y guitarras los multiplicaran. Ejemplos hay muchos, desde Neruda y Guillén hasta Vallejo y Flores, pasando por Benedetti, Darío y Almafuerte, citando en este caso sólo a algunos latinoamericanos.

Nos detenemos en el caso de los poetas venezolanos Andrés Eloy Blanco y Aquiles Nazoa, cuyos poemas han sido tomados con amor por diferentes músicos aportando así los dos, tal vez sin proponérselo, a la música popular de su país y del continente.

Foto: @Gobierno_Sucre Andrés Eloy y Cumaná No es difícil imaginar la Cumaná donde nació el poeta Andrés Eloy Blanco el 6 de agosto de 1896. Es una ciudad cargada de historia, primogénita del continente y cuna también de Antonio José de Sucre. Se dice que uno de los antepasados de Andrés Eloy Blanco era hermano del abuelo del Gran Mariscal de Ayacucho.

Cuando se entra a la casa natal del poeta, se siente la caricia del tiempo histórico de la ciudad con su río (Manzanares) llevando el compás, y con el mar Caribe entrando apacible al Golfo de Cariaco.

Cumanés de vida libre, fue compartida su infancia entre su ciudad natal y la isla de Margarita por causa de la oposición de su padre al gobierno de Cipriano Castro. Posteriormente, se trasladarían a Caracas y Andrés Eloy Blanco comenzó temprano a evidenciar lo que iba a ser su poesía cargada de contenido social y afiliada indefectiblemente a su pueblo, sus tradiciones y maneras, sus costumbres, reclamos y esperanzas.

Con el “Canto a la espiga y al arado” (1916) comenzó a revelarse, y con el “Canto a España” ya otras tierras comenzaron a saber de su talento.

Andrés Eloy Blanco. I Foto: Ecured Angelitos Negros Hay algunos ejemplos de poemas de Andrés Eloy Blanco que han sido musicalizados para perpetuar en la canción popular lo popular de su obra, y está el notorio caso de “Píntame angelitos negros”.

Se reseña que en 1923, tras haber ganado los Juegos Florales de Santander con su poema “Canto a España”, Blanco estuvo en ese país para recibir su premio y se quedó unos cuantos largos meses. En abril de 1924 ofreció una conferencia en Sevilla y tuvo la oportunidad de visitar la Basílica de la Macarena.

En ese recinto hay una zona dedicada a las vírgenes de Latinoamérica y destaca un cuadro de la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, cuyo autor es el venezolano Pedro Centeno Vallenilla. Al admirar la obra de Centeno Vallenilla, Andrés Eloy reparó en que había angelitos blancos, mestizos y aborígenes, pero no los había negros. Y exclamó: “A esta pintura debemos agregarle angelitos negros”, pensando en alguna discriminación racial. Por eso en el poema, escrito casi inmediatamente, se lee: “Pintor nacido en mi tierra/ con el pincel extranjero” en alusión a su paisano Centeno Vallenilla.

Pasarían unos cuantos años hasta que, en 1946, el compositor mexicano Manuel Álvarez Rentería, conocido como ‘Maciste’, tomó 20 versos del extenso poema y los convirtió en bolero aunque él lo llamaba ‘canción morisca’.

La música puesta por Maciste ha permanecido en el tiempo y en el gusto de millones de personas.

Angelitos Negros

El primer intérprete masculino de “angelitos negros” fue Pedro Infante y la primera intérprete fue Toña La Negra, ambos mexicanos.

Sería grabada por el cubano Antonio Machín, después de escucharla por radio, y fue precisamente Machín quien hizo volar a ese tema, que tiene muchísimas versiones, desde la de Los Pasteles Verdes y Chavela Vargas hasta la de Javier Solís y Liuba María Hevia, de Cuba, pasando por Los Olimareños de Uruguay quienes la adaptaron como un joropo venezolano. “Yo quiero angelitos blancos con angelitos morenos/ Ángel de buena familia no basta para mi cielo”.

Otras “La Flor de Apamate” es otro poema de Andrés Eloy Blanco que cuenta con versiones destacando dos que asumen la letra del cumanés, pero cada una con música distinta. Está la versión realizada por Simón Díaz, quien la hizo como una tonada llanera.

La otra versión cantada por Gualberto Ibarreto es muy hermosa como aire oriental. “Qué pena de medio luto tiene la flor de Apamate”.

Amor en todas partes

Enrique Hidalgo musicalizó el poema de Andrés Eloy “Amor en todas partes” especialmente para Gualberto Ibarreto.

“Amor en todas las cosas/ amor en mi corazón/ Solo que el mio está solo/ y por eso es mas amor”.

El poema “Silencio” fue musicalizado e interpretado por el solista también de Cumaná Jesús Centeno, y las “Coplas del amor viajero” contaron con el trabajo colectivo de Francisco Pacheco, Iván Pérez Rossi y Gualberto, la declamación inolvidable de Oscar Martínez y la propia voz del poeta cumanés.

“Y tan cerca llegué a verte/ que te rozaba mi dedo…/ Tuve miedo de quererte…/ y ya es querer, tener miedo”.

Aquiles y su Caracas Ya son 102 los años del natalicio de Aquiles Nazoa, el poeta de las cosas más sencillas y uno de los creadores más queridos por la población venezolana. Hijo de Caracas, hay evidencia poética de cuánto disfrutó Aquiles mientras pudo de su ciudad de nacimiento y del paisaje humano de la misma.

Nació el 17 de mayo de 1920 en El Guarataro, zona alegre y humilde de Caracas. Disfrutó del seno familiar y aunque había carencias materiales, Aquiles (y su hermano Aníbal) tuvieron al lado de sus padres una infancia plena. Se fue cultivando a sí mismo en la lectura, en el humor y en las convicciones.

Aquiles Nazoa. I Foto: Ecured La vida fue su aula para aprender a escribir, para aprender francés, para recoger gotas de lluvia salada de los ojos de su madre y estrellas, montado en la bicicleta de su papá. Como bien dijo el escritor venezolano (del estado Trujillo), Domingo Miliani, Aquiles aprendió el valor de la sonrisa en la lucha cotidiana por sus ideales, y siempre fue ‘El transeúnte sonreído’, título de su primer libro de poemas.

Aquiles Nazoa falleció el 25 de abril de 1976. Tanto él como Andrés Eloy perdieron la vida en accidentes de tránsito.

Aquiles musical La música fue una de sus pasiones.

Son unos cuantos los poemas y textos de Aquiles Nazoa que han sido tomados por músicos e intérpretes para proyectar el sentimiento del poeta de las cosas más sencillas. Algunos son realmente emblemáticos

Guillermina

Guillermina” por ejemplo parece ser una recopilación que hizo Aquiles sobre testimonios de mujeres que padecieron bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez. Sea recopilación o creación está vinculado a Nazoa, y su estructura musical (malagueña) está vinculada a Simón Díaz, pues fue a él a quien Nazoa le presentó el texto para musicalizarlo.

Guillermina” tiene numerosas versiones, incluyendo una realizada por el uruguayo Alfredo Zitarrosa. Sin embargo es la de Simón Díaz la más conocida mundialmente.

Otro poema de Aquiles Nazoa llevado al pentagrama es el “Polo doliente” y son unos cuantos los músicos que se adjudican la autoría de la música, pero en realidad Aquiles se la dedicó al músico y Maestro Antonio Estévez y éste la trabajó como una suerte de variaciones sobre el tema del Polo oriental. La versión de Inti Illimani es excelente así como la de Enrique Lafontaine.

El loco Juan Carabina

De antología es “El loco Juan Carabina” poema que Aquiles Nazoa siempre imaginó como una tonada dado el argumento llanero del mismo. Aquiles le llevó el poema a Simón Díaz para que le pusiera música, algo que Simón hizo con dedicación y tratamiento muy especial en la estructura musical.

Hubo lágrimas cuando juntos se sentaron a escucharla por primera vez. Una imagen perfecta de ese bello invento que es la amistad.

Tanto Andrés Eloy Blanco como Aquiles Nazoa forman parte de la querencia del pueblo venezolano y los músicos tanto de Caracas como del resto del país toman sus poemas para musicalizarlos, en homenaje a los dos. Es la gratitud de un país que se siente proyectado en la poesía de  los dos bardos.

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